Cole, clases extraescolares, tardes de lluvia en casa, fines de semana en el centro comercial y cumpleaños en el parque de bolas. La rutina de los niños que viven en ciudades cada vez está más alejada del contacto con la naturaleza. Los expertos aconsejan romper con esta dinámica y recuperar el contacto de los más pequeños con el medio. No sólo porque disfrutarán corriendo por la hierba, llenándose de barro y jugando al escondite en laberintos de maíz, sino porque es fundamental para su desarrollo a nivel cognitivo y emocional.

 

A estas alturas no hace falta que os digamos que desde Carrycool somos firmes defensores del living outdoors. Vamos, que salir a disfrutar al aire libre es nuestra razón de ser y si puede ser en familia, mejor. Pero es que esta filosofía es una necesidad cuando se trata de que nuestros hijos crezcan sanos y felices. Hay psicólogos y educadores que hablan incluso del “trastorno por déficit de naturaleza”. Entre sus efectos están la obesidad, el estrés, la hiperactividad, trastornos del aprendizaje y depresión. Reconectar con la naturaleza es fundamental para prevenir estos males. Así que carguemos todo lo necesario en nuestro Carrycool para desembarcar con los peques en el campo y dejarles que se muevan libremente y que desarrollen su autonomía y creatividad.

 

Los niños adquieren valores, generan autodisciplina, aprender a concentrarse, desarrollan su creatividad, mejoran su coordinación física y tienen más habilidades para divertirse cuando pasan tiempo observando a los bichos en el medio natural, sintiendo la naturaleza con los cinco sentidos, viendo brotar las plantas y aprendiendo a adaptarse a las circunstancias. Si llueve, te mojas. Y eso les ayuda a trabajar la tolerancia a la frustración y finalmente a sentirse mejor. Se vuelven más observadores, aprenden a no aburrirse… en definitiva, adquieren más recursos para estar sanos física y psicológicamente.

 

Sabemos que es complicado conciliar estas necesidades con el ritmo que muchas veces nos imponen las responsabilidades y el ritmo de vida acelerado. Pero si la rutina diaria no nos permite contactar con la naturaleza todo lo deseable, aprovechemos al menos los fines de semana o las vacaciones para recuperar ese contacto. A todos nos viene bien volver al medio natural y mucho más a los niños. Heike Freire, autora del libro Educar en Verde. Ideas para acercar a niños y niñas a la naturaleza, recomienda el juego espontáneo y el entusiasmo por el descubrimiento de lo natural como mecanismos para que los niños superen miedos, ganen confianza en sí mismos y tengan conciencia del ciclo de la vida y su vinculación con el medio. Y no sólo el acercarnos a la naturaleza, sino en llevarla con nosotros, por ejemplo plantando nuestro pequeño huerto urbano.

 

En Carrycool estamos convencidos de que disfrutar de la naturaleza en familia es el camino para el Happy Living ¿Qué os parece? ¿Cuáles son vuestras experiencias en este terreno? ¿Notáis que los niños se sienten más vitales y disfrutan más jugando al aire libre en el campo?