Érase que se era una mamá que quería pasar una idílica tarde con unos niños sonrientes, entretenidos, que se comiesen toda la merienda y se divirtiesen en armonía. En esto que estaba la mamá pensando cómo podría conseguir llevar a cabo su plan de manera exitosa cuando se le ocurrió una idea fantástica. La verdad es que esta mamá, que por cierto era de las más mamás más cool que se conocen, estaba un poco preocupada porque tenía miedo de que los niños se pelearan entre ellos o que no quisieran comerse la fruta, pues eran unos niños maravillosos pero también —todo hay que decirlo— algo revoltosos.

Pero lo cierto es que la mamá tenía un plan infalible. Y os preguntaréis cuál era esa receta mágica. Y querréis saber si a vosotros también os funcionará. Pues resulta que la mamá trendy, como os íbamos contando, estaba soñando con esa tarde idílica cuando de repente le vinieron a la cabeza dos palabras mágicas: “HAPPY LIVING!”. Happy living, happy living, happy living! La mamá trendy repitió tres veces estas palabras y la inspiración empezó a brotar y, como por arte de magia, su Carrycool se llenó de cuentos en la mochila superior y de comidas y bebidas sanas y deliciosas en su neverita inferior.

No sabemos explicar cómo sucedió pero lo cierto es que de repente, como si acudiesen encantados por la llamada del flautista de Hamelín, empezaron a aparecer niños sonrientes y tranquilos en torno al Carrycool lleno de cuentos y se sentaron a su alrededor para escuchar las fantásticas historias que leía aquella mamá tan cool mientras se bebían su zumito y comían bocadillos y manzanas.

Las niñas y los niños escuchaban fascinados cómo Caperucita Roja vencía al Lobo Feroz, cómo los Tres Cerditos construían sus casas de paja, madera y ladrillo y cómo Hansel y Gretel se comían la Casita de Chocolate. También otros cuentos más modernos e incluso se animaron a inventar sus propias historias y compartirlas entre ellos. A la mamá cool se le ocurrió que cada uno podía inventar una frase para crear así un cuento entre todos. Y todo esto resultó muy divertido y a partir de entonces los niños siempre le preguntaban a la mamá tendry cuándo iban a volver a merendar con el Carrycool de los cuentos, porque este Carrycool guardaba una merienda tan deliciosa en su neverita y unos cuentos tan fantásticos en su mochila que los niños nunca se cansaban de merendar con él y además podían hacerlo en el lugar que quisieran. Daba igual el salón de casa, una terraza, un parque o la playa porque desde esos lugares y por arte de la magia del Carrycool de los cuentos, los niños enseguida se transportaban a mundos fantásticos, a lugares que no encontraréis en los mapas y a los que sólo se puede ir volando con la imaginación.

Y de esa manera la mamá, aquella mamá que como os decíamos era una de las más cool que jamás hemos conocido, se sintió muy satisfecha y orgullosa de la gran idea que había tenido y, cuando los niños no la veían, volvía a llenar el Carrycool de los cuentos de nuevas historias y de comidita rica recién hecha. Y así fue cómo la mamá cool llenó una tarde tras otra su vida de happy living. Y colorín colorado… este cuento no ha hecho más que empezar. ¿Nos cuentas el tuyo en los comentarios? 😉